Como CEO, pensé que lo había visto todo. El Capitán Givré me demostró que incluso los líderes necesitan retroceder. Los baños de agua fría fueron una experiencia estimulante, y las enseñanzas sobre el manejo del estrés ahora están integradas en mi vida diaria. Una inversión indispensable para cualquier líder que navegue en un entorno altamente competitivo.